Fomentar la autonomía de personas en situación de dependencia

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Las personas en situación de dependencia tienen que precisar de la ayuda de otra persona, o bien, de un cuidador, para poder realizar tareas como levantarse de la cama, vestirse, comer o ducharse. Sin embargo, esta limitación para llevar a cabo las acciones más cotidianas varía según el grado de dependencia que se posea.

Existen distintas causas que pueden limitar a las personas dependientes de forma física, como la pérdida de movilidad, o una enfermedad crónica. Sin embargo, tener estas limitaciones no significa que mermen por completo su capacidad de autonomía. Es más, es tarea del cuidador tratar de mejorar la independencia de un paciente, potenciar sus capacidades para retrasar el proceso de dependencia y aumentar con ello su calidad de vida.

Por eso, es importante trabajar y favorecer la autonomía en la medida de lo posible. Además, al mejorar la autonomía de una persona dependiente, no solo la ayudamos a superar sus limitaciones, sino que mejoramos su autoestima. Para todo ello, los expertos aconsejan llevar a cabo una serie de acciones y evitar varios comportamientos que causen en el paciente una tendencia a necesitar de su cuidador cada vez más a menudo.

Acondicionar el espacio físico

Ya hablamos en otra ocasión sobre la importancia de adaptar el hogar de personas en situación de dependencia mediante elementos que permitan y ayuden a realizar tareas diarias. Acondicionar la vivienda a las necesidades del paciente, y procurar que sea un entorno seguro y cómodo permite que el paciente pueda realizar la mayor cantidad posible de actividades posible.

Para ello, se aconseja eliminar aquellos objetos o mobiliario que supongan algún riesgo a su estado de salud, dejar a su alcance los objetos que pueda utilizar, cambiar la distribución de algunos muebles, cuidar la accesibilidad e instalar útiles como barras de apoyo, suelos antideslizantes en el baño, etc…

Fomentar el realizar tareas individuales

Es muy importante para mejorar el nivel de autonomía de la persona dependiente el ayudarla en solo aquellas acciones estrictamente necesarias. No se debe hacer algo que dicha persona sea capaz de hacer por sí mismo.

Hay que observar y saber identificar que actividades puede realizar sin ayuda y cuáles no. Así como animarlos a intentar hacer algo por cuenta propia. Aunque sean pocas. De lo contrario, el paciente realizará cada vez un menor número de cosas. Eso sí, antes de nada, hay que explicar bien que ha de hacer y cómo debe hacerlo para evitar problemas.

Establecer una serie de actividades rutinarias en sus actividades, y animarlos les ayudará a ser más independientes. Antes de iniciar la actividad explicarles lo que ha de hacer y cómo lo hará.

Evitar actitudes y comportamientos negativos

Aunque nuestra intención sea la de ayudar en todo momento, es cierto que hay algunos comportamientos por parte del cuidador que pueden influir negativamente en el grado de autonomía de una persona. Como decíamos en el anterior punto, el tratar de hacer cosas que el paciente pueda hacer solo, o recriminarle por hacer algo y no pedir ayuda de algún tipo, no le beneficia en absoluto.

Según las circunstancias, hay que empujarles a tomar la iniciativa para realizar ciertas acciones. Reconocer las cosas que pueden hacer por sí mismos habitualmente y estimularles a seguir realizando dichas tareas. Favorecer la autonomía beneficia tanto al paciente como al cuidador, ya que la inactividad implica un riesgo para la integridad de ambos a largo plazo.

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