Coronavirus y Alzheimer Últimas investigaciones

Coronavirus y Alzheimer: Últimas investigaciones

Desde el inicio del Estado de Alarma el pasado 14 de marzo, y el denominado ‘confinamiento’, hasta día de hoy, España ha registrado un más de 244.000 casos de COVID-19 confirmados por las autoridades sanitarias, así como un número superior a los 27.000 fallecidos a causa de la enfermedad, o por complicaciones derivadas.

Los científicos llevan desde hace meses investigando el coronavirus de forma intensa con el objetivo de desarrollar un vacuna o tratamiento con el que combatir la enfermedad, así como descubrir su origen y su relación con otras patologías de diversa índole. Entre ellas, el Alzheimer.

Un estudio realizado por investigadores de las Universidades de Exeter y Connecticut ha encontrado evidencias que vinculan una tasa alta de contraer una infección grave de COVID-19 entre personas de ascendencia europea que porten dos ‘copias defectuosas’ del gen APOE (e4e4).

Este gen es bastante común entre la población del viejo continente, ya que lo portan, estadísticamente, una de cada treinta y seis personas. Además, los científicos afirman en la revista Journal of Gerontology: Medical Science que poseer este gen aumenta además hasta catorce veces el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas o neurodegenerativas, como el Alzheimer.

A partir de estas evidencias, los científicos tratarán ahora de continuar sus investigaciones y esclarecer los vínculos existentes entre Coronavirus y Alzheimer. Con anterioridad, ya se había determinado que aquellas personas que padecen algún tipo de demencia pueden tener más posibilidades de contraer el COVID-19. Y viceversa, pacientes que han superado la enfermedad desarrollar con posterioridad declive cognitivo.

Por otra parte, en la famosa revista científica Journal of Alzheimer’s Disease, médicos especialistas han estudiado de forma más concreta los problemas neurológicos y las secuelas en el sistema nervioso que el virus ha causado en pacientes hospitalizados.

Los investigadores clasifican el daño cerebral en tres etapas: Una primera, en la que el virus se concentra en las zonas de la nariz y la boca, una segunda, en la que se pueden ocasionar derrames por la formación de coágulos de sangre en el cerebro, y una tercera en la que el virus daña la capa aislante que protege de los vasos sanguíneos del cerebro y produce convulsiones, mareos, parálisis, e incluso coma.

Médicos y sanitarios han destacado un número significativo de pacientes de COVID-19 con varios grados de deterioro cerebral y disfunciones neurológicas. Además, los sanitarios advierten que muchas de las personas infectadas pueden no mostrar síntomas perceptibles de estos daños al principio, pero que a largo plazo son proclives a desarrollar trastornos como la depresión, el insomnio, la pérdida de memoria, el Parkinson o el Alzheimer. Por ello, abogan para que los profesionales de atención primaria estén preparados para el seguimiento y el tratamiento de estas personas.

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