Las mujeres que cuidan de personas con dependencia de manera no profesional tienen más posibilidad de caer en depresión o generar más ansiedad

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Tradicionalmente las mujeres han tenido un rol más participativo y han estado mucho más presentes que los hombres en los cuidados de personas con dependencia o con algún trastorno crónico.

Aunque la cuota de presencia femenina, de manera no profesional, en esta atención ha ido reduciéndose en los últimos años, todavía hay diferencias con respecto a la participación masculina. Un 12.9% de mujeres cuidan al menos una vez a la semana de una persona dependiente. En el caso de los hombres el porcentaje es algo menor, siendo un 9.5%.

Estos datos provienen de un estudio que han realizado desde Closin Gap. Es en este mismo informe donde se recoge que la posibilidad de caer en depresión de una mujer que presta estos cuidados aumenta en 3.4 puntos. Tanto es así que, según estas estadísticas, un 13.4% de mujeres reconocen haber tenido depresión en el último año.

De la misma manera ocurre con trastornos de ansiedad. En este aspecto la posibilidad de generar más ansiedad para una mujer cuidadora puede incrementarse en hasta 2.4 puntos.

Estas afecciones provocan cambios en el comportamiento y en estado físico diario de los afectados. Continuos dolores de cabeza, pérdidas de peso, cambios de humor, nerviosismo y un largo etcétera.

Trastornos que afectan hasta en la economía

Por otro lado, no solo repercuten en lo personal de los enfermos. Tanto la depresión como la ansiedad afecta al PIB. La incapacidad temporal de las cuidadoras supone a esta magnitud económica 345 millones de euros más que en el caso de los hombres. Traducido al porcentaje del PIB, un 0.03 %.

En este apartado tienen un papel fundamental los seguros de dependencia. Ya que todo esto se aplica al cuidado no profesional de personas en situación de dependencia. Con todos estos factores negativos cada vez es más común contratar una póliza de dependencia para que el cuidado a los enfermos corra por cuenta de gente con cualificación. Y por tanto, a la vez, con una preparación físico-psicológica más adecuada a esta materia.

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