Pautas para la correcta alimentación de una persona dependiente

 

Comer, junto con dormir, es quizás la actividad mas común, cotidiana y, sobre todo, social, que realizamos en nuestros hogares. En definitiva, una necesidad básica para todos. Sin embargo, para aquellas personas que se encuentran en situación de dependencia, la alimentación cobra mucha más importancia y puede convertirse en todo un reto.

Muchas personas no autónomas tienen disfragia, es decir, problemas para masticar y digerir los alimentos. Esta dificultad para tragar no es una enfermedad en sí, pero si una complicación que deriva de padecer Alzheimer, Parkinson o haber sufrido un ictus. La disfragia deriva en graves complicaciones de salud y afectar a la calidad de vida de la persona dependiente, causando desnutrición por no alimentarse lo suficiente o incluso infecciones respiratorias.

Por todo ello, si tenemos a una persona dependiente a nuestro cargo y cuidado, debemos tener en consideración una serie de pautas y técnicas para mejorar con ello su alimentación:

Prepararse para comer

 

Momentos antes de la comida, debemos asegurarnos que la persona se encuentre despierta, serena y tranquila. Facilitar un estado de calma para fomentar la colaboración es fundamental para garantizar una correcta alimentación. También es importante evitar distracciones como tener una televisión encendida para que la persona pueda centrar su atención en la comida.

Se recomienda también fomentar poco a poco que la persona dependiente pueda comer por su propia mano, siempre y cuando se encuentre acompañado y supervisado por alguien en todo momento para evitar sustos innecesarios.

Mantener una postura correcta

 

Como sufrir un atragantamiento es el principal problema al que podemos enfrentarnos a la hora de comer, debemos colocar a la persona a nuestro cuidado en una posición que le permita asimilar los alimentos lo más fácil posible. De estar sentada, la persona dependiente debe de tener su espalda recta y la cabeza inclinada ligeramente hacia delante para proteger las vías respiratorias.

En el caso que se encuentre postrada en una cama, se le debe incorporar lo máximo posible y posicionarla como en el caso anterior ayudándonos de almohadas, cojines o toallas enrolladas.

Elegir los alimentos adecuados

 

Una persona con disfagia presenta por lo general dificultad para comer alimentos sólidos, secos o pegajosos. Por esta razón, hay que preparar las comidas que ingiera de forma adecuada y seleccionar unos alimentos que le proporcionen una alimentación rica y variada. Para ello, se recomienda seleccionar alimentos como frutas, verduras, cereales y lácteos, ricos y de alto valor nutricional en vitaminas, fibra y minerales.

Hay que evitar que las comidas sean muy abundantes y copiosas. Los platos han de presentarse con una consistencia suave, homogénea y uniforme, como los purés, y con una temperatura adecuada, ni demasiado fría o caliente, ya que pueden en estos casos ser rechazadas.  Los líquidos pueden provocar accesos de tos. Para evitar esto se pueden combinar con sólidos y formar una pasta homogénea, o utilizar espesantes, como gelatina.

Después de la comida

 

Tras terminar la comida, la persona dependiente debe tratar de permanecer incorporado en reposo entre 30 y 60 minutos para facilitar al tracto digestivo la asimilación de los alimentos ingeridos o que se produzca reflujo. También debemos recordar que es esencial cuidar la higiene bucal, especialmente si se usan prótesis dentales. Por ello, como es habitual, se deben cepillar los dientes para eliminar restos de comida.

No dudemos en ningún momento valorar la necesidad de contar con la ayuda de un profesional o cuidador que cuente con los conocimientos necesarios para atender estas situaciones.

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